Equilibrio Maternidad y Carrera en plena pandemia.  ¿Cómo pasar del storytelling al storydoing?

Equilibrio Maternidad y Carrera en plena pandemia. ¿Cómo pasar del storytelling al storydoing?

Cuando el hogar se tornó forzosamente en el centro de la vida personal y profesional, lograr el ansiado equilibrio entre las demandas que el ser madre conlleva y el deseo de realizarse profesionalmente, se convirtió en un desafío aún más complejo que aquel que ya representaba previamente.

La maternidad para quienes buscan una carrera corporativa en crecimiento, suele ser vista  en muchos casos como un obstáculo, impactando en la renuncia a sus trabajos para 6 de cada 10 mujeres al convertirse en madres. Y es que la pandemia ha intensificado aún más esta realidad.

Conjugar las obligaciones hoy atribuidas a la mujer en su rol de madre, intentar resignificar estereotipos para aquellas mujeres que tienen el valor y/o el lugar para poder hacerlo, inspirar a otros y otras para trabajar en equipo y así organizarse en consecuencia, con la dificultad que conlleva el aislamiento social obligatorio a limitar al “equipo” en muchos casos a una misma, o solo a su pareja – también afectada por la misma realidad-, hace que el pensar en crecer profesionalmente parezca una ilusión en muchos casos.

Dicha problemática se potencia en culturas organizacionales aún no preparadas para el trabajo por objetivos, y las habilidades y competencias que ello requiere. Sumado a líderes que siguen relacionando la cantidad de horas “conectado/a ” con el compromiso y responsabilidad para con los entregables, y a reuniones interminables que poco tienen que ver con la agilidad que se pregona y necesita, y mucho con la falta de capacidad de delegar. Con la dificultad de confiar en otros, de identificar lo urgente e importante y brindar la autonomía necesaria para que el valor esté en los resultados, y no en si se está de 9 a 9pm físicamente conectado/a.

Mucho con seguir construyendo a un storytelling políticamente correcto hablando de diversidad y de equilibrio entre vida personal y profesional, pero aún pendiente de un accionar que responda a lo que la inclusión de vidas integradas demanda.

Y es entonces que invito a reflexionar, qué pasaría si aprovecháramos este momento fundacional al que nos expuso la pandemia, para sentar las bases de un trabajo por objetivos real, medible y comunicable?

Qué pasaría si revisáramos la cantidad de reuniones por día y semana, y mantuviéramos solo aquellas necesarias, y lo hacemos poniendo en práctica la confianza y no el control “por horas” de conexión física –porque la mental puedo asegurar la sobrepasa-?

Qué pasaría si “conectamos” con la persona, con su realidad, con sus necesidades, sus deseos, sus proyectos, y así también con lo que se necesita de ella, encontrando un equilibrio que permita, en serio, dar cuenta de su valor y así dar el espacio necesario para que se ponga en juego?

Qué pasaría si pasamos del stoytelling al storydoing poniendo a las personas en el centro, y damos el ejemplo de que sí se puede ser una persona con multiplicidad de intereses, y así potenciarse en consecuencia?

Te invito a intentarlo al menos por un tiempo, y a tomar contacto para que juntos evaluemos la mejor manera en que podemos sumar a tu compromiso.

Te invito a sumarte en este momento de cambios, a cambiar lo que así sea necesario, para que finalmente la inclusión sea un hecho.

Será un placer saber de vos, y te dejo mi mail para tomar contacto: silvina.prekajac@givingbirth.com.ar

Muchas gracias!

Silvina Prekajac.

 

Diario Perfil.

Diario Perfil.

Cuando una mujer profesional se plantea ser madre, surgen muchas dudas acerca de cómo continuará su carrera laboral. La maternidad es un momento clave para reinventarse y seguir creciendo pero, en muchos casos, conduce al abandono del ejercicio de la profesión. A nivel global, seis de cada diez mujeres renuncian a sus carreras cuando son madres, y cinco de cada diez de las que todavía no han tenido hijos asumen que, si los tuvieran, deberían renunciar a su desarrollo profesional.

En la maternidad suelen aflorar sentimientos tan opuestos como complementarios, que llevan a un replanteo de la identidad conocida hasta ese momento y que impactan en todos los ámbitos de la vida. El trabajo suele ser un eje fundamental para una mujer profesional, de ahí que integrarlo a esta nueva identidad resulte indispensable para un sano equilibrio dentro del cual la persona se visualice como un todo. Definir cómo se conjugan maternidad y carrera profesional resulta decisivo a la hora de proyectar un acceso más equitativo a posiciones de poder en las organizaciones, considerando que hoy solo uno de cada diez puestos de dirección es ocupado por mujeres. En estos ámbitos, la falta de contención hacia quienes van a ser madres, el poco entendimiento de lo que implica la maternidad así como del modo de transitar este período desde la proyección misma de la carrera, sumados a la adopción de políticas de flexibilidad que a menudo no resultan aplicables, son los principales motivos por los cuales gran parte de las mujeres profesionales dejan a un lado su carrera.

Comprender que los hijos y los ascensos no son excluyentes y que la maternidad puede capitalizarse y empoderar el ejercicio de la profesión requiere un proceso de profundo autoconocimiento por parte de la propia mujer y un acompañamiento activo por parte de las organizaciones. La maternidad es un momento fundacional que se transita muchas veces en silencio y soledad por miedo o culpa de verbalizar sentimientos encontrados, y en el que a menudo no se cuenta con modelos para seguir. En este sentido, la experiencia de otras mujeres que transitaron caminos similares y que pueden ayudar a las futuras y recientes madres a potenciar el suyo resulta de gran valor. Es mucho lo que puede hacer la mujer que tiene el deseo de ser madre y a la vez seguir desarrollándose en su carrera laboral. El incentivo para ir por ello está en la convicción de que esta es una realidad alcanzable y generadora de grandes satisfacciones.

Trabajar con una mirada estratégica de largo plazo y pensarse desde una realidad futura es fundamental para que puedan construirse los pasos necesarios que hagan posible vivenciarla desde el hoy. Dentro de este objetivo, despojarse de estereotipos es el primer disparador, el más indispensable, para responder sin preconceptos a su propósito y visión de futuro. Y es mucho también lo que se puede hacer desde el lugar del hombre y de las propias organizaciones para acompañar en el desarrollo de la carrera profesional de la mujer. El hecho de que las tareas del hogar y el cuidado de los hijos sean responsabilidad casi exclusiva de la mujer, tanto por limitaciones femeninas como masculinas, y que hoy por parte de las organizaciones se entienda la maternidad como un problema por resolver son barreras por sortear si se busca una mayor representatividad femenina en puestos jerárquicos. Las mujeres necesitan reconocerse no perfectas y saber pedir ayuda e involucrar en las soluciones a sus stakeholders clave, percibiéndose valiosas para las organizaciones desde su unicidad y mirada femenina, e inspirando cambios que si no partieran desde su lugar, difícilmente terminarían ocurriendo. (…) El estilo de liderazgo de la mujer es complementario al del hombre.

Ambas miradas son necesarias para entender a un consumidor cada vez más exigente, sin barreras de espacio y lugar y cuya presencia adquiere cada vez más peso. Si consideramos que es la mujer quien tiene el poder de compra en el 80% de los actos de consumo, no es muy lógico pensarla solo en un 10% de los puestos de dirección. La inclusión resulta fundamental si se quiere establecer un ida y vuelta actual con el consumidor y trabajar proactivamente en la innovación y disrupción tan necesaria en todo ámbito organizacional. Darse el lugar para pensarlo ya es un buen comienzo. Promover el desarrollo de la carrera de la mujer que siendo madre desea seguir creciendo en su pro­fesión no solo aporta una mirada actual de negocio desde un management más asertivo, sino que hace a las organizaciones más humanas, valor cada vez más ponderado por las generaciones más jóvenes que están priorizando aquellas organizaciones preocupadas tanto por los resultados como por el modo de alcanzarlos. (…)

Hoy las organizaciones tienen la oportunidad de transformarse en actores de cambio, sabiendo que la inversión que realicen en retener y potenciar a sus profesionales asegurará en el largo plazo la sostenibilidad del negocio. Para ello, es clave estar abiertos al cambio e innovar, y la apertura a una sociedad más inclusiva de la mujer, independientemente del momento de vida que esté transitando, se comienza a convertir en mandatoria. *Autora de Estoy embarazada, ¿cómo sigue mi carrera?, editorial Vergara. (Fragmento). (Fuente www.perfil.com).